Pero…. ¿para quien hablo?
Andaba yo el otro día caminando por la ciudad, disperso entre un mar de pensamientos, sabiendo que, el invierno de nuestro descontento se vuelve verano con este sol de Alicante, y todas las nubes que se encapotaban sobre nuestra empresa están sepultadas en el hondo seno del Mediterráneo, cuando de repente, ví pegado en la parada del autobús, un anuncio.
Pasé de largo sin pararme. Cinco pasos más tarde paré y volví para leerlo.
Era de una persona que daba clases de equitación, incluía sus datos, su curriculum, un teléfono de contacto así como sus redes sociales y dos cosas que me llamaron mucho la atención, la primera es que el anuncio estaba impreso por las dos caras, para los que pasan por fuera y para los que están dentro de la parada del autobús y la otra era que incluía una etiqueta QR con la tarjeta de presentación personal.
Ahora pensemos en las redes sociales y que la parada del bus es nuestro muro de Facebook o, el time line de Twitter o en G+
Vemos ese anuncio o mensaje, llamémosle post
Entre todos los post ese me había llamado la atención y lo había leído, en ese momento me convertí en una impresión.
Pero como no me interesa lo que vende, no me transforme en un “Me gusta ni use su @nobredeusuario”.
Como no me preguntaba nada ni me despertó ninguna duda, no le mande un correo o lo que es lo mismo “no lo comente ni lo convertí en un hahstag para difundirlo”.
Como no conozco a nadie que le interese estudiar equitación “no lo compartí ni lo retwittee”.
Todo el esfuerzo generado para crear ese post no ha servido para nada. ¿Que ha fallado?
Cada vez que escribimos un post en el muro de cualquier red social tiene que tener una de las tres respuestas.
El primer paso debería de ser tener unas estadísticas muy certeras del target de nuestros “seguidores en las redes sociales”. Si no tienes estadísticas de tus sitios deja de leer y comienza a buscarlas.
Esta claro que un anuncio para dar clases de equitación en la parada de un autobús en Benidorm, es un ejemplo de no tener en cuenta el target de usuario del producto, como en las redes sociales existe la falsa creencia que la cantidad es mejor que la calidad.
En el caso que estos perfiles no se adapten al 100% al target ideal para nuestros productos, lo podríamos modificar mediante el aumento de fans con anuncios precisos a un target definido, pero eso es para otro post.
Creemos, pues, contenidos para quien nos sigue. Preguntemos si nuestros contenidos gustan y si han gustado que pulsen “me gusta”, digámosles que si encuentran interesantes o de relevancia nuestras publicaciones lo compartan en sus muros. Queremos sus comentarios pidámoslos.
Huyamos de los que imaginan e inventan toda suerte de artificios para conservar, sin miedo a perderlas, todas las cosas de que se han apropiado con malas artes.
Agradezco la ayuda del señor Tomas Moro y al duque de de Gloucester por su prosa ágil y afilada ironía.
Etiquetas: facebook, me gusta, Redes Sociales, twitter
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